La segunda mitad del siglo XIX fue una época de esplendor para la ciudad de Málaga, varias familias amasaron grandes

fortunas gracias a la industria y al comercio. Las más destacadas fueron las familias Larios, Loring, Heredia, Parladé,

Livermore y Castel,todas muy influenciadas por la cultura inglesa ya sea por lazos familiares como los Larios o

comerciales como los Heredia. Dentro de esos gustos anglófilos, estaba el amor al Sport y especialmente a las

carreras de caballos, intentaron durante medio siglo la popularización de este deporte en su ciudad.

 

Desde 1839 se producían demostraciones ecuestres durante las fiestas del Corpus. Es de suponer que allí empezaron

las carreras de caballos. Sabemos con certeza que entre 1858 a 1868 [i] las carreras quedaron incorporadas a la

celebración del Corpus, con la celebración de carreras en el cauce seco del rio Guadalmedina y anteriormente, el

30 de marzo de 1854, se celebraron carreras en las playas de San Andrés, ganando Andrés Parladé y los hermanos

Juan y Ricardo Heredia Livermore.[ii]

 

El 26 de abril de 1872 en el Hipódromo de Corral de Vacas, resultaron ganadores D Luis y D Fernando Heredia.

Esta reseña del libro “Efemerides Malagueñas” es la única noticia que tenemos de este hipódromo.

En 1875 el gran benefactor de la ciudad de Málaga, el marqués de Larios -primo de los Larios gibraltareños

(ver aquí), promovió un nuevo hipódromo en Málaga que costeó y corrió con sus gastos de mantenimiento.

De la parte técnica se encargó D Tomás de Heredia

 

Manuel Domingo Larios y Larios, II marqués de Larios, que fue el promotor del hipodromo de San Julián

 

Este hipódromo estaba situado cerca de la playa de Churriana, en San Julián a 5 kilómetros de Málaga, se accedía

mediante carruaje o transbordador desde el puerto, donde ahora se encuentra el aeropuerto malagueño,

El hipódromo, tenía una tribuna de madera y en su centro un quiosco social, por su cercanía al mar, la pista era muy

arenosa y pesada para los caballos. La afición nunca caló entre los locales, teniendo muchos problemas para encontrar

suficientes caballos para completar carreras, siendo siempre los campos poco numerosos. Había dos temporadas, una

en primavera y otra en otoño. [iii]

 

Su gran día fue el 9 de marzo de 1877. El rey Alfonso XII en su visita a la ciudad de Málaga acudió a las carreras de

caballos celebradas en el hipódromo de San Julián. Ese día el hipódromo logró un gran lleno y a él acudieron las mejores

cuadras del sur.

 

El camino al hipódromo estaba atestado de gente deseosa de ver al monarca y de disfrutar de la jornada.

Curiosamente estas fueron las primeras carreras de las que pudo disfrutar Alfonso XII tras su vuelta a España,

siendo un gran aficionado y entendido en nuestro deporte. Como anécdota tras la carrera de obstáculos se lamentaba

de no poder haber podido participar, en esta jornada fue acompañado por el malagueño Cánovas del Castillo en calidad

de presidente del gobierno

 

Gracias a esta visita tenemos una florida descripción del hipódromo[iv]:

 

“Y luego el emplazamiento del mismo hipódromo, representaba a la vez un importante detalle en favor de la armonía

general del conjunto. El mar al frente, a un lado Málaga con sus montes, su viejo castillo, y su faro deslumbrante de

blancura, a nuestra espalda los campos risueños y a la derecha el pintoresco pueblo de Churriana y un poco más

adelante, viniendo hasta besar las aguas, Torremolinos, que parece una paloma de colosales dimensiones, al amparo

de un tajo, cual si se ocultara recelosa de las miradas del viajero. Dentro del anillo del hipódromo había numerosos

carruajes y entre otros, llamaban la atención  por su forma y  sus galas, los procedentes de la fábrica la «Aurora»

propiedad del Excmo. Sr. Marqués de Guadiaro, en los cuales iban los operarios de aquel importante centro productor”.

 

Se celebraron siete carreras y un concurso de belleza y conformación para caballos de Pura Raza Española, resultaron

triunfadores el jerezano Sr Davies que ganó dos carreras y el local Tomás Heredia que ganó otras dos y fue invitado por

el Rey a un refrigerio. En la carrera de obstáculos sufrió un duro accidente en el que falleció su montura ganando la

carrera su hermano Enrique.

 

D Tomás Heredia Livermore, uno de los más reputados sportsmen español.

 

Como contrapunto recomiendo leer el artículo Sport obra de Juan José Relosillas en la revista “Punto y Coma” de 11 de

noviembre de 1877, muy divertido, en el que se burla de este mundo tan británico y exclusivo.

Este hipódromo cerró sus puertas en 1879

Tribunas del hipódromo malagueño ingurado en 1901

 

En 1901 abre un nuevo hipódromo a media legua de la ciudad de Málaga en el sitio conocido como “Corral de Vacas” [v]

que celebró carreras al menos hasta 1902, pese al éxito de publico de este año, no volvieron a celebrarse jornadas

en este recinto, en 1904 la sociedad organizadora ya había desaparecido.

 

En 1902 despertó gran expectación la participación de Cintra, caballo propiedad del empresario local Simón Castel, que

ganó su carrera con gran facilidad y que ese mismo año en el Hipódromo de la Castellana se alzó con la victoria en el

Gran Premio Nacional, es pura especulación- pero es muy posible -que la apertura del nuevo hipódromo Malagueño se

debiera al empuje de D. Simón Castel una de las mayores fortunas malagueñas del momento y propietario de una de

las cuadras nacionales más competitivas a principios del siglo XX.[vi]

 

Cintra granador en málaga y triunfador del G.P de Madrid de 1902 ( actual Nacional)

 

Desde finales del siglo XIX se venía gestando una cierta decadencia de las grandes familias malagueñas, debido a que

las nuevas generaciones llevaron una vida más hedonista que sus antecesoras .Otros  se vieron atraídos por la capital

del reino o Sevilla y a una serie de accidentes y catástrofes, como la riada de 1907 o la plaga de la filoxera, que

afectaron severamente a las industrias locales. Esto hizo desaparecer el mundo que impulsó la creación de hipódromos

en la ciudad de Málaga,lo curioso es que de algunas de estas familias aún tenemos representantes en nuestro turf, los

apellidos Parladé o Loring siguen y resultan muy conocidos para cualquier aficionado actual al Sport.

 

Llegada de Cintra, es la primera foto de una llegada que he visto en España.